Por escucharme, por ayudarme, por aconsejarme, por acompañarme siempre que te lo he pedido y cuando no, por estar a mi lado cuando lloraba y por ser responsable de mis mejores días. Por ser la única capaz de hacerme feliz hasta en el día más gris, por ser aquella que me acompañó en los peores días y en los mejores; porque por ti diría mil y una mentiras con tal de verte. Porque junto a ti me divertí como con nadie. Por acompañarme por caminos oscuros hasta una puerta sin llave, por ser mi luz en la oscuridad y mi sombra bajo el sol. Por ser mi confidente, mi consejera, mi amiga, mi hermana, mi ayudante, mi mano izquierda y también la derecha,mi color de uñas, mi camiseta favorita, mi libreta de lengua, mis ojos, mis oídos, mi… Mi TODO.
Gracias por serlo todo y más. Pero ante todo y detrás de nada, gracias por ser lo más importante desde que te conozco y gracias por todas las veces que te debía mil millones de perdones y con tu mirada me diste a entender que no hacía falta ni uno.

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